En 1970, De Bono acuñó el término “Pensamiento Lateral” para diferenciarlo del pensamiento lógico que él llamó vertical. De Bono encuentra en el pensamiento lógico (fundamentalmente hipotético deductivo) tiene una gran limitación de posibilidades cuando se trata de buscar soluciones a problemas nuevos que necesitan nuevas ideas.
El pensamiento lateral actúa liberando la mente del efecto polarizador de las viejas ideas y estimulando las nuevas y lo hace a través de la perspicacia, la creatividad y el ingenio, procesos mentales con los que está íntimamente unido. En lugar de esperar que estas tres características se manifiesten de manera espontánea, De Bono propone el uso del pensamiento lateral de manera conciente y deliberada, como una técnica (De Bono, 1970:12).
Si bien la creatividad es tan importante, y sirve para afrontar la vida encontrar soluciones, o mejorar las cosas no es considerada en los planes de estudios elaborados por los ministerios de educación en América latina.
¿Esto ocurrirá quizás porque se consideran que hay problemas prioritarios que resolver?
Ken Robinson, cuando estuvo en Chile (Conecta, 2010), explicaba que enseñar creatividad es igualmente importante que la alfabetización. Tal idea pudiera poner los pelos de puntas a muchos, ¿pero será que Robinson tiene razón? ¿Será que la razón por la cual siempre vamos “atrás” es porque no nos animamos a tomar riesgos? ¿y no será también que ese miedo a tomar riesgos es producto del sistema educativo actual?
